La verdad es que, en estas últimas semanas, a los vecinos de
Baza se nos ha quedado un sabor de boca bastante amargo. El PP llegó al
gobierno prometiendo aire fresco, esa famosa "regeneración" de
nuestras instituciones que tanto pregonaban. Pero, viendo lo visto, parece que
la regeneración consistía más bien en limpiar las arcas para llevárselo
calentito. Es triste, pero es la sensación que queda cuando uno empieza a atar
cabos.
Todo esto viene de lejos. ¿Se acuerdan de cuando se ponían
casi a llorar diciendo que ellos tenían que cobrar por su trabajo? Era una
pataleta constante. Al final, nos encontramos con un equipo de 13 personas que
nos cuestan casi 500.000 € anuales de nuestros impuestos. Y es que, cuando
Compromiso por Baza dudó en darles su confianza, la respuesta fue la amenaza de
"abandonar el barco" justo antes de la feria. Parece que para ellos
lo urgente no era la ciudad, sino asegurar la nómina, a pesar de que antes criticaban
a los demás por estar en política solo por dinero.
Una vez que las cuentas se aprobaron y empezaron a cobrar,
surgió el lío de las compatibilidades. Muchos concejales tienen otras
actividades privadas y la ley es clara: hay que pedir permiso al pleno de forma
individual, porque cada caso es un mundo. Sin embargo, el equipo de gobierno
intentó colarlo todo en un paquete único, como quien intenta pasar una factura
sin que se note. Como era de esperar, la oposición se plantó y el tema se quedó
metido en un cajón, sin resolver.
Pero aquí viene la verdadera sorpresa, y no de las buenas.
Resulta que el Tribunal de Cuentas ha admitido a trámite una denuncia porque
esa situación legal de los concejales tiene más sombras que luces. Y lo más
increíble de todo —lo que de verdad indigna— es que el propio alcalde admitió
que la notificación del tribunal se quedó "durmiendo el sueño de los
justos" en algún despacho. No se contestó, no se alegó... simplemente se
dejó pasar, como si ignorando el problema este fuera a desaparecer.
Con este ambiente de tensión llegamos al pleno del mes
pasado. Ya se intuía que iba a ser bronco, pero el inicio superó cualquier
expectativa negativa. Antes de empezar, y solo porque su concejal de juventud
se lo pidió, el alcalde expulsó a un vecino de Baza que estaba allí sentado,
sin que el hombre hubiera dicho ni media palabra. Era el preludio de un pleno
vacío de contenido pero lleno de soberbia.
Al llegar el turno de ruegos y preguntas, el alcalde empezó
a divagar sobre la denuncia del Tribunal de Cuentas. Fue una especie de
"discurso para dummies" donde intentó darle la vuelta a la tortilla
sin éxito. Lo más surrealista fue cuando, al terminar, ellos mismos se
aplaudieron y se levantaron, dándose palmadas en la espalda por lo bien que
—según ellos— lo estaban haciendo. Fue justo en ese momento cuando el concejal de deportes y comercio aprovechó para insultar directamente al portavoz del PSOE, el mismo que supuestamente insultó hace varios plenos a la Portavoz de Compromiso por Baza e incluso la amenazó con denunciarla en el juzgado por no retirar sus palabras de acusación (que no ha cumplido pues la portavoz no ha rectificado), al final si va a ser verdad que tiene la lengua larga.
Y si pensaban que la cosa acababa ahí, se equivocan. En una
maniobra bastante torticera, borraron el vídeo del pleno y lo resubieron
editado, eliminando la parte del insulto. Una censura en toda regla, olvidando
además que el pleno ni siquiera había terminado, pues aún faltaban las
preguntas del público.
Para rematar este cuadro, nos enteramos por la prensa de que
el concejal de mantenimiento (ex de Vox) está a un paso de sentarse en el
banquillo. La Audiencia Provincial ha rechazado sus recursos y será juzgado
por, presuntamente, agredir a un vecino. No es la primera vez que este concejal
nos da un disgusto; sus salidas de tono racistas y homófobas ya son tristemente
famosas, y todo esto ocurre bajo el amparo y el silencio del alcalde.
Sinceramente, espero que este sea el último capítulo de esta
supuesta "regeneración", aunque mucho me temo que aún quedan cosas
por salir a la luz. Ojalá quienes todavía prefieren mirar hacia otro lado
terminen por abrir los ojos, porque nuestra ciudad merece mucho más que este
espectáculo.
