En Baza, la palabra “democracia”
parece cada día más vacía cuando se observa cómo el Partido Popular gobierna el
Ayuntamiento. Lo que debía ser un espacio de debate y respeto se ha convertido
en un ejercicio de desprecio hacia la oposición y, en ocasiones, hacia la
ciudadanía. En el último pleno municipal se cruzaron líneas que nunca debieron
haber sido traspasadas: insultos dirigidos a la portavoz de Compromiso
por Baza, comentarios fuera de lugar y una falta absoluta de compromiso con
las formas democráticas.
Lo triste es que no fue una
excepción, sino un reflejo de la deriva del PP bastetano. Un partido que
confunde mayoría con autoridad y poder con impunidad. Se impone el ruido sobre
los argumentos, el grito sobre la palabra y el abuso sobre la convivencia política
que tanto costó construir
Mientras tanto, nuestros
agricultores madrugan, cuidan la tierra y recorren cada día caminos llenos de
baches y polvo. Y justo ahora, curiosamente, las obras municipales se centran
en los caminos rurales que conducen a las tierras de uno de los concejales del
Partido Popular. Casualidad, dicen. Pero resulta difícil no pensar que el azar
en Baza tiende a sonreír siempre hacia el mismo lado.
Y a esta lista de errores se une un hecho aún más grave: el
equipo de gobierno quiere fulminar las 13 viviendas de alquiler social
construidas en el Palacio de los Marqueses de Cadimo para convertirlas en un
hotel privado. Han invertido hasta ahora 1,5 millones de euros, de los cuales
un tercio proviene de subvenciones del Gobierno de España y, en menor medida,
de la Junta de Andalucía. Si siguen adelante con esta decisión, costará a Baza
devolver esas subvenciones, lo que supone un perjuicio directo para el bolsillo
de todos los bastetanos. Sumando este y otros caprichos, nos enfrentamos a casi
8 millones de euros que tendremos que pagar a causa de la ineptitud y falta de
visión de los actuales gestores, a quienes ya se les puede considerar más
grandes empresarios que servidores públicos.
Además, si uno revisa lo que el
PP ha hecho desde que llegó al gobierno municipal, el balance es casi
simbólico. Lo único que pueden exhibir como propio es la rotonda de la bandera
y la glorieta de la carretera de Granada. Todo lo demás –los proyectos en
marcha, las actuaciones más visibles, las mejoras en infraestructuras– son
herencia directa del anterior equipo de gobierno. Lo actual, lo suyo, es una
gestión vacía, de fachada, sin sustancia ni visión de futuro
Y a eso se suma otro hecho que
nadie quiere decir en voz alta, pero todos saben: el Partido Popular de Baza ha
aportado más titulares judiciales que propuestas de ciudad. Hoy, lo nuevo en el
Ayuntamiento no son los proyectos, sino los problemas legales. Concejales
investigados, e incluso el propio alcalde señala en causas judiciales. Es una
mancha que no se borra con banderas ni con sonrisas de foto oficial
Aun así, hay algo que inquieta
profundamente a la ciudadanía. La portavoz de Compromiso por Baza,
que debería ser como indicaba, el adalid del cambio en Baza, aguanta y calla.
No sabemos si lo hace por pura estrategia política o por temor a romper ciertos
equilibrios, pero su silencio empieza a ser tan elocuente como incómodo. Baza
lo nota. La gente lo comenta. Y es que su actitud, de enfrentarse en apariencia
al PP pero luego facilitar o allanar la mayoría de sus propuestas, desconcierta
a muchos. No se entiende cómo, ante un gobierno que degrada el diálogo y opta
por insultarla, se elige la tibieza como respuesta.
Mientras la ciudadanía busca
valentía y coherencia, algunos prefieren la comodidad del silencio. Pero la
democracia se debilita precisamente cuando los que deben hablar, callan. Y
cuando los abusos no se denuncian, terminan normalizándose
El PP sigue gobernando como si el
Ayuntamiento fuera su patio privado, todo desde una actitud de arrogancia que,
tarde o temprano, acabará pasándole factura. Porque la política, como la
tierra, da lo que se siembra. Y en Baza, lo que se está sembrando es
prepotencia y desgaste.
Si hay un símbolo que resume este
modo de gobernar es la bandera gigante de la carretera de Murcia. Quisieron
convertirla en un emblema de orgullo y terminó siendo un reflejo de exceso y
vanidad. Cada dos por tres hay que repararla, porque el viento la desgarra, y
ya nos ha costado más de 30.000 euros a los bastetanos. Una metáfora perfecta:
un gasto inútil que no tapa los agujeros del suelo ni los del alma política de
una ciudad cansada
Así gobierna el Partido Popular
de Baza: con obras que favorecen a los suyos, con un alcalde investigado, con
concejales salpicados por la justicia y
con una bandera rota ondeando como testigo de la soberbia.
Porque, al final, lo que está
pasando en Baza no es solo una crisis de gestión: es una crisis de decencia. Y
eso, cuando el viento sopla fuerte, termina poniéndolos todo al descubierto.
Antes de mi despedida por hoy, no
puedo olvidar lo que el PP de Andalucía, si ese del que tanto presume nuestro
alcalde, nos está haciendo a las mujeres andaluzas con los cribados del cáncer
de mama, después de no haber comunicado a las afectadas, el posible positivo y
de que después de reírse de todos los andaluces, como digo, no entiendo que la
única concentración que se ha hecho en nuestra ciudad hubiese tan pocas
personas en la misma, puesto que esa es una de las enfermedades que a
cualquiera nos puede llegar. Si que hay que destacar, que había algunos
miembros del equipo de gobierno que según cuentan los cercanos a ellos, no
paraban de cuchichear y de reírse ¿de verdad tiene tanta gracia?
Para finalizar, debemos de
participar todos en actos de este tipo puesto que nos VA LA VIDA EN ELLO.
